SEIS ACTITUDES POSITIVAS.

I.- APUNTAR ALTO.

No hagas planes modestos.

Al no hacerlos, ejercerás control sobre pequeñas decisiones, tales como: ¿A qué vas a dedicarte este día?, ¿Qué haces cuando no tienes nada que hacer?; ¿Qué es lo primero, lo segundo y lo tercero que vas a hacer hoy?

II.- ESTAR DISPUESTO A HACER LO QUE SE TEME.

El miedo es la fuerza inhibidora más poderosa que conoce el hombre. Nos hace retroceder, nos oprime y nos provoca pánico, obligándonos a abandonar los grandes planes de la vida.

Si no estamos dispuestos a llevar a cabo lo que nos provoca temor, entonces quien controla nuestras vidas es el miedo, no nosotros.

El miedo es la emoción más común en la sociedad contemporánea.

Los seis tipos de miedo más frecuentes que padecen las personas hoy en día son:

§ Al rechazo o a la crítica

§ A la enfermedad

§ A la pobreza

§ A la vejez

§ A perder un ser querido; quedarse en soledad

§ A la muerte (la base de todo miedo)

Desafortunadamente, el poder del miedo, es amplificado por el miedo mismo.

Sucede lo siguiente: mientras más temes algo, más intenso se hace el miedo, y más te paraliza.
La mayor parte de nuestros miedos son falsos y es innecesario preocuparse por ellos.

Esta es una relación del tiempo dedicado por una persona promedio a sus diversos temores:

§ Cosas que jamás sucederán. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .40%

§ Acontecimientos pasados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30%

§ Preocupaciones innecesarias sobre la salud. . . . . . . . . 12%

§ Preocupaciones intrascendentes de diversa índole. . . .10%

§ Preocupaciones verdaderas y legítimas. . . . . . . . . . . . 8%

Del 8% de las preocupaciones verdaderas y legítimas, la mitad no dependen de nosotros. Y más aún, tomando medidas positivas, podemos eliminar un 2% de los problemas reales.

III.- ESTAR DISPUESTO A PREPARARSE.

Más que un acontecimiento, cada gran logro, es resultado directo de muchos pequeños logros, planeados y fielmente ejecutados a lo largo del trayecto.

El conquistador de grandes alturas se emociona (más que por el logro en sí), por la transformación que a través del mismo, experimenta.

Una preparación adecuada, consta siempre de tres elementos: dominio magistral de la técnica, desarrollo de la resistencia y generación de confianza.

Todo conquistador de grandes alturas, debe saber que:

§ Se requiere menos energía para seguir escalando que para detenerse y colgar de un saliente.

§ Se necesita menos energía para lanzarse en pos de la cima que para empantanarse.

§ Es más fácil aportar a la vida que quedarse estático.

§ Es más fácil crecer que decaer.

§ Es más fácil hacer las cosas que dejarlas para después.

IV.- ESTAR DISPUESTO A ARRIESGARSE AL FRACASO.

El único y verdadero fracaso es no intentar.

Los fracasos y las desilusiones generan en nosotros una gran presión, pero también hacen surgir la fuerza, el carácter y la resistencia, necesarios para las grandes conquistas. Como dice el viejo proverbio: “Un diamante es un trozo de carbón, transformado gracias a una gran presión”.

V.- DEJARSE ENSEÑAR.

Para conquistar grandes metas, debes permitir que te enseñen. Quizá, alguna vez, te quedes sólo en algunos tramos del camino; sin embargo, a lo largo de la jornada, encontrarás personas que te ayudarán a ascender fácil y eficazmente.

Dejarse enseñar, es mostrar, en toda oportunidad, una actitud abierta hacia el aprendizaje. Los antropólogos afirman que una de las diferencias más significativas entre el ser humano y los animales es que aquel tiene una capacidad de aprendizaje más sofisticada y puede transmitir lo aprendido a generaciones futuras.
Rodéate de personas más inteligentes que tú. El conquistador de grandes alturas, siempre busca y aprecia a quienes saben más que él, a quienes han desarrollado habilidades extraordinarias y saben aplicar sus conocimientos sabiamente.

VI.- TENER CORAZÓN

Si deseas ser un conquistador de grandes alturas, debes ser consciente de que mientras más elevada e insólita sea tu meta, más afanosamente tratará la gente de desalentarte, así sea en son de broma.
O, como dijo el General George S. Patton, Jr. sobre la determinación necesaria para sobreponerse a la influencia de quienes se oponen a que logres lo que quieras:

“Tienes que poseer una sola idea en la mente, ímpetu sólo para lo que has decidido. Y si te parece que te aproximas a ella, todo tipo de personas, incluyendo algunos de los que creías tus más leales amigos, repentinamente aparecerán… ¡para hacerte tropezar, para envilecerte, y doblegar tu espíritu!

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