DECÁLOGO DEL ÉXITO.

1.- Desarrollaré lo que soy actualmente, porque sé que sólo representa una maqueta de mí mismo y que al crecer jamás moriré interiormente. Buscaré siempre algo más en la vida y en mi trabajo.
2.- Fijaré mis objetivos, siendo consciente de dónde me hallo, lo que quiero ser y a dónde quiero ir, porque sé que sin metas definidas jamás alcanzaré los resultados deseados.
3.- Examinaré mis capacidades, que potenciaré, y también mis debilidades, que aceptaré y superaré, porque sé que de este modo nunca tendré límites.
4.- Actuaré, concentrándome en aquello que domino, porque sé que los planes sin acción reflexiva sólo son fantasías, y, a pesar de mis vacilaciones, no claudicaré de mis objetivos.
5.- Perseveraré y jamás me quedaré con el NO, porque sé que ésta es la excusa de los débiles y que el éxito siempre ha sido el último paso de una larga marcha. Seré constante, porque soy consciente de que cuando todos renuncian diciendo “¡es imposible!” es el instante en que empieza a dárseme la victoria.
6.- Resistiré al fracaso cuando éste intente dominarme, ofreciéndole un nuevo desafío, porque sé que la derrota sólo significa un retraso en el triunfo y que por esa razón será más ansiado y tendrá más valor. Reconoceré que todo sendero tiene obstáculos y me instruiré con mis errores, porque todo fracaso es experiencia y, lo más importante, aprenderé así a ser humilde, volviendo a lanzarme a la vida y a mi trabajo por muy arduos que puedan parecerme.
7.- Confiaré siempre en mí mismo y en Dios, no desperdiciando mi tiempo en preocupaciones ni lamentos ante las adversidades que salgan a mi paso, porque sé que nunca estoy solo y que por ello me encuentro con fuerzas para luchar contra mi infortunio y continuar mi camino.
8.- Trabajaré eficazmente y aprovecharé todo mi tiempo, no descansando en los demás ni asignándoles la carga de mis propias tareas, porque sé que nada se me dará gratuitamente y esa es mi responsabilidad.
9.- Pondré entusiasmo y alegría en lo que realice, porque sé del valor de la sonrisa y que nada sirve exteriorizar el sacrificio y el dolor. Actuaré, en cambio, como un triunfador ¡y seré un triunfador!, depositando calor y amor en todos mis deseos y acciones.
10.- Daré lo mejor de mí mismo a los demás, aceptando que obtendré infelicidades e ingratitudes, porque sé que, a pesar de todo, ésta es la buena siembra en la cosecha de mi triunfo.
¡Y alcanzaré el éxito y seré feliz, porque me habré demostrado que he sido capaz de ser yo mismo!

Carlos D. Regueira.

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