PARA REDUCIR EL RIESGO DE CÁNCER. (Nutrición)

Se estima que hasta un 30 % de los casos de cáncer podrían prevenirse mediante un determinado comportamiento alimentario. Este porcentaje aumenta si se destierran otros factores como el sedentarismo, el hábito del tabaco o el abuso del sol.

En España el cáncer representa la segunda causa de mortalidad entre la población menor de 65 años. Los estudios epidemiológicos están permitiendo corroborar diversas hipótesis en relación con la alimentación y el cáncer. Así, se han podido determinar correlaciones entre los hábitos alimentarios de una población y la incidencia de determinados tipos de cánceres. Por ejemplo, se ha comprobado la existencia de menos casos de cáncer de páncreas, mama, endometrio, próstata y colorrectal en los países mediterráneos que en los del norte de Europa y en Estados Unidos. Sin embargo, en los primeros se dan más casos de cáncer de estómago e hígado. Estas variables hacen pensar en la existencia de factores dietéticos desencadenantes de la enfermedad y factores protectores.

Factores dietéticos anticáncer.

  • Consumo diario de frutas y verduras. El famoso lema de “cinco al día” (es decir, cinco raciones de frutas y verduras diarias) debería ser la pauta dietética más respetada. Se aconseja que ambos tipos de alimentos supongan alrededor de400 gde la dieta diaria, ya que su contenido en fibra, micronutrientes (vitaminas y minerales) y fitosustancias los convierten en excelentes protectores frente al cáncer, sobre todo el de colon.
  • Tomates, pimientos, zanahorias y frutas y verduras amarillas, rojas, naranjas y verdes en general. Por su riqueza en fitosustancias no aisladas, como los carotenoides, que podrían actuar en sinergia regulando y reparando el ADN o bien estimulando dichos mecanismos. Además, poseen vitaminas antioxidantes que ayudan a luchar contra el daño celular provocado por los radicales libres. También se sabe que el licopeno, una fitosustancia presente en el tomate, previene el cáncer de próstata.
  • Ajos y cebollas. Contienen compuestos sulfurados, que activan la secreción de algunas enzimas que favorecen la desintoxicación y contribuyen a neutralizar diversos agentes cancerígenos.
  • Fibra presente en legumbres, cereales integrales y frutas y verduras. La fibra soluble aumenta el volumen de las heces disminuyendo la permanencia de residuos en el intestino y la insoluble garantiza la limpieza intestinal gracias a su función de escoba. La fibra soluble contiene asimismo sustancias que alimentan la flora intestinal y desempeñan un papel protector en la lucha contra el cáncer.
  • Cítricos y kiwis. Son alimentos que destacan por su riqueza en vitamina C, conocido antioxidante, que podría inhibir la formación de sustancias potencialmente cancerígenas como las nitrosaminas.
  • Uvas negras, cacao, aceitunas, aceite de oliva, té verde. Poseen compuestos fenólicos, como el resveratrol, presente en uvas y vino, o la quercetina del cacao, que se están investigando por su probable efecto benéfico en la prevención del cáncer.
  • Las crucíferas (coles, coliflores, brócoli, etc.). Contienen sustancias que favorecen la secreción enzimática y, con ello, la desintoxicación orgánica. También se les apunta un papel inhibidor de los carcinógenos, como es el caso de sulforofano.
  • Germen de trigo y aceite de germen de trigo, y aceite de oliva virgen. Contienen la vitamina antioxidante E, con capacidad para inhibir la formación de nitrosaminas.

Lista roja.

Existen también sustancias de las que se ha comprobado un papel desencadenante en determinados tipos de cáncer. Éstas son algunas de las principales:

  • Aflatoxinas. Micotoxinas procedentes de hongos relacionadas con el cáncer hepático. Pueden encontrarse en frutos secos, cereales, legumbres, quesos y embutidos almacenados en malas condiciones, con exceso de calor y humedad.
  • Aminas heterocíclicas. Pueden formarse en asados, parrillas y barbacoas de carne. Descubiertas en la década de 1970, su actividad mutagénica y cancerígena ha sido demostrada en animales de laboratorio.
  • Hidrocarburos aromáticos policíclicos. Entre ellos se encuentra el benzopireno. Están formados por la combustión incompleta de materiales orgánicos, sobre todo glúcidos y lípidos. Son contaminantes ambientales (incendios, motores de combustión, tabaco, etc.) y pueden hallarse en algunos ahumados tradicionales con maderas resinosas, en vegetales cultivados en zonas industriales, en mariscos de aguas contaminadas y en alimentos a la brasa muy quemados en su parte grasa.
  • Nitrosaminas. Se forman a partir de aminas secundarias y nitritos capaces de nitrosaminizarlas. Sus fuentes principales son las carnes curadas con sal y los pescados congelados de aguas ricas en nitratos y nitritos. También pueden formarse en el beicon frito y el pescado seco salado.

Factores protectores y desencadenantes del cáncer.

Colon: Protectores: vegetales, fibra, almidón, carotenoides, actividad física. Desencadenantes: carne roja, alcohol, azúcares refinados, grasas saturadas, carnes procesadas, carnes cocinadas a alta temperatura, obesidad (masculina) y altura (los intestinos son más largos y se produce también más tiempo de contacto con las sustancias carcinógenas presentes en las heces).

Mama: Protectores: fitoestrógenos, fibra, crucíferas, carotenoides, grasas monoinsaturadas, actividad física. Desencadenantes: extrema delgadez hasta la menopausia, obesidad tras la menopausia, altura (debido al tamaño de las glándulas mamarias), alcohol, grasas saturadas.

Próstata: protectores: vegetales, vitamina E, soja. Desencadenantes: ingesta alta de grasa, carne y lácteos, obesidad.

Hígado: Protectores: timar más pescado y menos carnes rojas, cinco piezas de fruta al día, legumbres dos veces a la semana, verduras (especialmente crucíferas: col, coliflor, brócoli) y una ración de verduras en cada comida. Desencadenantes: infección por virus de hepatitis B y C, alcohol y micotoxinas.

Pulmón: Protectores: vegetales y frutas, carotenoides, vitamina C, vitamina E, selenio, actividad física. Desencadenantes: tabaco, grasas saturadas, colesterol, alcohol y ocupación laboral (trabajos que implican una exposición continua a contaminantes como el níquel y el cromo, etc.).

Cinco al día.

Una de las mejores recetas anticáncer que hoy por hoy puede recomendarse es comer cinco raciones de frutas y verduras al día.

  • Un zumo natural o una pieza de fruta durante el desayuno.
  • Dos piezas más de fruta al día, bien entre comidas o bien como postre.
  • Una ensalada antes del plato principal del mediodía.
  • Verdura cocida como guarnición para la cena.

Menú tipo.

Desayuno: macedonia de kiwis y queso blanco con miel, tortitas de cereales.

Media mañana: puñado de frutos secos, té verde.

Almuerzo: ensalada variada espolvoreada con germen de trigo, pescado guisado con sofrito de tomate, pan integral, 1 manzana.

Merienda: zumo de naranja natural, 1 yogur.

Cena: brócoli al vapor con ajo rehogado, taquitos de pollo con cuscús, pan integral, leche fermentada.

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