PARÁBOLA DE LOS DOS MARES.

Hay dos mares en Palestina.
Uno es fresco y lleno de peces, hermosas plantas, adornan sus orillas:
Los árboles extienden sus ramas sobre él, y alargan sus sedientas raíces para beber sus saludables aguas, y en sus playas, los niños juegan.
El río Jordán hace este mar con burbujeantes aguas de las colinas, que ríen en el atardecer.
Los hombres construyen sus casas en la cercanía, y los pájaros sus nidos, y toda clase de vida es feliz por estar allí.
El río Jordán continúa hacia el sur, hacia otro mar.
Aquí no hay trazas de vida, ni murmullo de hojas, ni cantos de pájaros, ni risas de niños.
Los viajeros escogen otra ruta: solamente por urgencia lo cruzan.
El aire es espeso sobre sus aguas, y ningún hombre ni bestias ni aves beben.
¿Qué hace esta diferencia entre mares vecinos?
No es el río Jordán.
Él lleva la misma agua a los dos.
No es el suelo sobre el que están, ni el campo que los rodea.
La diferencia es esta: el mar de Galilea recibe el río pero no lo retiene; por cada gota que a él llega, otra sale.
El dar y el recibir son de igual manera.
El otro es un avaro… guarda su ingreso celosamente.
No tiene un generoso impulso, cada gota que llega, allí se queda.
El mar de Galilea da y vive.
El otro mar no da nada.
Le llaman el Mar Muerto.

BRUCE BARTON

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: