LA MERIENDA

La costumbre de la merienda no debería perderse. Esta ingesta es fundamental en la alimentación infantil y de las personas mayores. Es un excelente momento para dar cabida a las opciones alimentarias más sanas.

Es de sobras conocida la importancia de comer poco y a menudo, subdividiendo la ingesta en cuatro o cinco comidas. De esta forma, se contribuye a mantener el rendimiento físico e intelectual a lo largo de la jornada y se equilibra mejor el consumo de alimentos. En dos frases, comiendo cuatro o cinco veces al día se mantiene más la vitalidad y se controla mejor el peso. Esta regla es especialmente importante en el caso de los niños en edad escolar y las personas mayores. Para los primeros, la merienda representa una oportunidad ideal para completar y equilibrar su alimentación. Para los segundos, una forma excelente de no llegar con tanta hambre a la cena, que siempre debe ser ligera para facilitar su digestión y un buen descanso nocturno.

La merienda debe representar un 15 % de las calorías totales de la jornada. En este momento se ha de dar prioridad a alimentos que permiten equilibrar y completar el menú diario, de forma que éste sea lo más variado y bien diseñado posible. Éstos son los alimentos que se tienen que priorizar.

Propuestas saludables

  • Bocadillos. El retorno a esta sana costumbre para la merienda infantil es defendida por muchos expertos. El bocadillo es principalmente una fuente de hidratos de carbono (pan) y proteínas (su relleno), y tiene menos grasas que cualquier equivalente industrial o pastelito.
  • Lácteos. Otra excelente oportunidad para completar las cantidades diarias recomendadas de calcio, especialmente entre la población infantil y mayor. En este sentido son excelentes los yogures y las leches fermentadas.
  • Frutas. Tres raciones de fruta al día es lo aconsejado para prevenir muchas enfermedades y dolencias. Comer fruta en la merienda se convierte en una sana opción, y además ligera y rehidratante.

Proteínas, calcio y fibra

Estos tres nutrientes acostumbran a presentarse de forma deficitaria en la alimentación de las personas más mayores y, por tanto, deben potenciarse en las meriendas. Proteínas de carácter estructural, calcio para unos huesos fuertes y fibra para combatir el estreñimiento, son también buenas recomendaciones para las meriendas infantiles. Una sencilla sugerencia que presenta este trío es, por ejemplo, unas tortitas de cereales integrales y un yogur.

Escolares

La merienda debe aportar proteínas y fibra para estimular las funciones intelectuales.

  • Pan integral con chocolate
  • Leche fermentada
  • Un plátano

Séniors

La merienda debe ser rica en calcio y fibra, y fácil de digerir.

  • Bocadillo de pan de molde integral, con aceite, queso fresco y orégano picado
  • Piña natural
  • Una infusión de manzanilla

La importancia de beber

Hay que aprovechar también la merienda para rehidratar el organismo, sobre todo en verano. Durante el invierno vendrán bien las leches calientes chocolateadas o acompañadas de extractos de cereales, y las infusiones. En el verano, los zumos naturales y las frutas muy ricas en agua, como melones y sandías, son una buena opción. De esta forma, al mismo tiempo que se toma “agua”, se aportan otros nutrientes al organismo.

La costumbre de la merienda no debería perderse. Esta ingesta es fundamental en la alimentación infantil y de las personas mayores. Es un excelente momento para dar cabida a las opciones alimentarias más sanas.

Es de sobras conocida la importancia de comer poco y a menudo, subdividiendo la ingesta en cuatro o cinco comidas. De esta forma, se contribuye a mantener el rendimiento físico e intelectual a lo largo de la jornada y se equilibra mejor el consumo de alimentos. En dos frases, comiendo cuatro o cinco veces al día se mantiene más la vitalidad y se controla mejor el peso. Esta regla es especialmente importante en el caso de los niños en edad escolar y las personas mayores. Para los primeros, la merienda representa una oportunidad ideal para completar y equilibrar su alimentación. Para los segundos, una forma excelente de no llegar con tanta hambre a la cena, que siempre debe ser ligera para facilitar su digestión y un buen descanso nocturno.

La merienda debe representar un 15 % de las calorías totales de la jornada. En este momento se ha de dar prioridad a alimentos que permiten equilibrar y completar el menú diario, de forma que éste sea lo más variado y bien diseñado posible. Éstos son los alimentos que se tienen que priorizar.

Propuestas saludables

  • Bocadillos. El retorno a esta sana costumbre para la merienda infantil es defendida por muchos expertos. El bocadillo es principalmente una fuente de hidratos de carbono (pan) y proteínas (su relleno), y tiene menos grasas que cualquier equivalente industrial o pastelito.
  • Lácteos. Otra excelente oportunidad para completar las cantidades diarias recomendadas de calcio, especialmente entre la población infantil y mayor. En este sentido son excelentes los yogures y las leches fermentadas.
  • Frutas. Tres raciones de fruta al día es lo aconsejado para prevenir muchas enfermedades y dolencias. Comer fruta en la merienda se convierte en una sana opción, y además ligera y rehidratante.

Proteínas, calcio y fibra

Estos tres nutrientes acostumbran a presentarse de forma deficitaria en la alimentación de las personas más mayores y, por tanto, deben potenciarse en las meriendas. Proteínas de carácter estructural, calcio para unos huesos fuertes y fibra para combatir el estreñimiento, son también buenas recomendaciones para las meriendas infantiles. Una sencilla sugerencia que presenta este trío es, por ejemplo, unas tortitas de cereales integrales y un yogur.

Escolares

La merienda debe aportar proteínas y fibra para estimular las funciones intelectuales.

  • Pan integral con chocolate
  • Leche fermentada
  • Un plátano

Séniors

La merienda debe ser rica en calcio y fibra, y fácil de digerir.

  • Bocadillo de pan de molde integral, con aceite, queso fresco y orégano picado
  • Piña natural
  • Una infusión de manzanilla

La importancia de beber

Hay que aprovechar también la merienda para rehidratar el organismo, sobre todo en verano. Durante el invierno vendrán bien las leches calientes chocolateadas o acompañadas de extractos de cereales, y las infusiones. En el verano, los zumos naturales y las frutas muy ricas en agua, como melones y sandías, son una buena opción. De esta forma, al mismo tiempo que se toma “agua”, se aportan otros nutrientes al organismo.

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