Archive for the ‘Cuerpo/Mente’ Category

PROVERBIO ÁRABE.

14 diciembre, 2011

Aquel que no sabe, y no sabe lo que no sabe es un idiota ¡Evítalo!
Aquel que no sabe, y sabe que no sabe es un ignorante ¡Enséñalo!
Aquel que sabe y no sabe que sabe está dormido ¡Despiértalo!
Aquel que sabe y sabe que sabe es sabio de verdad ¡Síguelo!

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NORMAS PARA LA VIDA.

14 diciembre, 2011

Debes trabajar cada día como si tu vida estuviera en juego.
No fuiste cread@ para una vida de ociosidad. No puedes comer desde la salida del sol hasta el ocaso, ni beber ni jugar ni hacer el amor. El trabajo no es tu enemigo, sino tu amigo. Si te quedaran prohibidas todas las maneras de esfuerzo, caerías de rodillas y pedirías la muerte.
No necesitas amar las tareas que desempeñas. Hasta los reyes sueñan en otras ocupaciones. Sin embargo, debes trabajar y es cómo lo hagas, no lo que hagas, lo que determinará el curso de tu vida. Ninguna persona descuidada con el martillo construirá jamás un palacio.
Puedes trabajar en forma monótona o puedes hacerlo llen@ de agradecimiento: puedes trabajar como un ser humano o hacerlo como un animal. Aún así, no existe un trabajo tan rudo que no puedas exaltarlo, ninguno tan degradante que no puedas infundirle alma, ninguno tan sombrío que no puedas avivarlo.
Lleva a cabo siempre todo lo que se te pida, y más. Tu recompensa llegará.
Sabes que sólo existe un método seguro de obtener el éxito y éste es por medio del trabajo arduo. Si no estás dispuest@ a pagar este precio para distinguirte, disponte a llevar una vida de mediocridad y pobreza.
Compadece a las que te ofenden y te preguntan por qué haces tanto a cambio de tan poco. L@s que dan menos, reciben menos.
Nunca caigas en la tentación de disminuir tus esfuerzos, aunque estés trabajando para otro. Tu éxito no es menor si alguien te está pagando por trabajar para ti mism@. Haz siempre tu mejor esfuerzo. Lo que plantes ahora lo cosecharás más tarde.
Siéntete agradecido por tus tareas y por lo que éstas te exigen, si no fuera por tu trabajo, sin que importe cuán desagradable te parezca, no podrías comer tanto, ni gozar tan agradablemente, ni dormir tan profundo, ni estar tan saludable, ni gozar de las tranquilas sonrisas de gratitud de los que te aman por lo que eres, no por lo que haces.
Debes aprender que, con paciencia, puedes controlar tu destino.
Debes saber que, mientras más tenaz sea tu paciencia, más segura será la recompensa. No existe ningún gran logro que no sea el resultado de un trabajo y de una espera paciente.
La vida no es una carrera. Ningún camino será demasiado largo para ti si avanzas deliberadamente y sin prisa. Evita, como la peste, todo carruaje que haga un alto para ofrecerte un rápido viaje a la riqueza, la fama y el poder. La vida tiene condiciones tan duras, hasta en los mejores momentos, que las tentaciones, cuando hacen su aparición, pueden destruirte. Camina. Puedes hacerlo.
La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce. Con paciencia puedes soportar cualquier adversidad y sobrevivir a cualquier derrota. Con paciencia puedes controlar tu destino y tener lo que desees.
La paciencia es la clave de la satisfacción para ti y para los que deben vivir contigo.
Comprende que no puedes apresurar el éxito del mismo modo que los lirios del campo no pueden florecer antes de la estación. ¿Qué pirámide se construyó alguna vez si no fue piedra sobre piedra? ¡Cuán pobres son los que no tienen paciencia! ¿Qué herida sanó alguna vez a no ser poco a poco?
Todos los inapreciables atributos que las personas prudentes proclaman como necesarios para alcanzar el éxito, son inútiles si no tienes paciencia. El ser valiente sin paciencia puede matarte. El ser ambicios@ sin paciencia puede destruir la carrera más prometedora. El esforzarte por alcanzar la riqueza sin paciencia no hará sino separarte de tu magra bolsa. El perseverar sin paciencia es siempre algo imposible. ¿Quién puede dominarse, quién puede perseverar sin la espera, que es uno de sus atributos?
La paciencia es poder. Empléala para robustecer tu espíritu, para dulcificar tu carácter, para calmar tu enojo, para sepultar tu envidia, abatir tu orgullo, refrenar tu lengua, contener tu mano y entregar todo tu ser, a su debido tiempo, a la vida que mereces.
Debes comprender que los planes sólo son sueños cuando no hay acción.
Aquél (la) cuya ambición se arrastra en lugar de elevarse, que está siempre indecis@, que retarda las cosas en vez de actuar, lucha en vano contra el fracaso.
¿No es imprudente el (la) que, viendo que la marea avanza hacia él (ella), se queda dormid@ hasta que el mar lo (la) arrolla? ¿No es tont@ el (la) que, dándose la oportunidad de mejorar, se queda deliberando hasta que, en vez de él (ella), escogen a su vecin@?
Sólo la acción le da a la vida su fuerza, su alegría, su propósito. El mundo siempre determinará tu valía por lo que realizas. ¿Quién puede medir tus talentos por los pensamientos que tengas o las emociones que experimentes? ¿Y cómo demostrarás tus habilidades si siempre eres espectador (a) y nunca jugador (a)?
Anímate. Comprende que la actividad y la tristeza son eternos polos opuestos. Cuando tus músculos se esfuerzan y tus dedos se aferran y tus pies se mueven y tu mente se ocupa en las tareas que tienes entre manos, tienes poco tiempo para la autoconmiseración y los remordimientos. La acción es el bálsamo que cura cualquier herida.
Recuerda que la paciencia es el arte de esperar, con fe, la recompensa que mereces por tus buenas obras, pero que la acción es el poder que las hace posibles. Hasta el tiempo de tu espera por aquello que has luchado parece menor cuando estás ocupad@.
Nadie actuará por ti. Tus planes seguirán siendo los sueños de un (a) indolente, hasta que te levantes y luches contra las fuerzas que te mantienen pequeñ@. El emprender acciones es siempre peligroso, pero el sentarse a esperar a que las cosas buenas de la vida te caigan en el regazo, es la única vocación donde el fracaso es seguro.
Todo lo que está entre tu cuna y tu tumba está siempre marcado por la incertidumbre. Ríete de tus dudas y sigue adelante. Y si es descanso lo que buscas en lugar de trabajo, anímate. Cuanto más haces, más puedes hacer y mientras más diligente seas, mayor descanso tendrás.
Actúa u otros actuarán antes que tú.
Debes sonreírle la adversidad, hasta que ésta se te rinda.
Serás más sabi@ que los (as) demás en cuanto comprendas que la adversidad no es una condición permanente de la persona. Y, sin embargo, esta sabiduría no es suficiente por sí sola. La adversidad y el fracaso pueden destruirte, mientras esperas pacientemente a que la fortuna cambie, trátalas de una sola manera.
¡Recibe bien a ambas, con los brazos abiertos! Puesto que este mandamiento va en contra de toda lógica o razón, es el más difícil de comprender o dominar.
Deja que las lágrimas que derramas sobre tus desgracias te limpien los ojos para que puedas ver la verdad. Comprende que la lucha contigo siempre fortalece tus nervios y agudiza tus habilidades. Tu antagonista, al final, siempre será tu mejor auxiliar.
La adversidad es la lluvia de la vida, fría, molesta y hostil. Sin embargo, de esa estación nacen el lirio, la rosa, el dátil y la granada. ¿Quién puede decir qué grandes cosas te ocurrirán una vez que hayas sido abrazad@ por el fuego de la tribulación y empapad@ por las lluvias de la aflicción? Hasta el desierto florece después de una tormenta.
La adversidad es también tu maestra más grande. Poco es lo que aprenderás de tus victorias, pero cuando seas empujad@, atormentad@ y derrotad@, adquirirás un gran conocimiento, porque sólo entonces te familiarizarás con tu ser verdadero, ya que, al fin estarás libre de los que te adulan. ¿Y quiénes son tus amigos? Cuando la adversidad te abrume, es el mejor momento para que los cuentes.
Recuérdate a ti mism@, en tus horas más negras, que todo fracaso es sólo un paso más hacia el éxito, que todo descubrimiento de lo que es falso te dirige hacia lo que es verdadero, que toda prueba agota cierta forma tentadora de error y que toda adversidad sólo cubre, durante algún tiempo, tu sendero hacia la paz y la reconciliación.
Espero que hayas disfrutado de tan especial lectura y reflexiones sobre las cosas buenas y malas que pasan en tu vida, pero que son eso, experiencias, que sin lugar a dudas te ayudarán a crecer y hacerte persona feliz y exitosa.
Hasta pronto amor mío, no te pierdas el siguiente capítulo de esta hermosa Historia de tu vida.

OG MANDINO

LO QUE DIOS PIENSA DE LA MUJER.

13 diciembre, 2011

Cuando creé los cielos y la tierra, les hablé de existir.
Cuando creé al hombre, lo formé y soplé vida en su ser.
Pero a ti, mujer, te formé después de haber soplado el aliento de la vida al hombre, porque tu interior es muy delicado.
Permití que un profundo sueño se apoderara de él para poder crearte paciente y perfectamente.
El hombre fue puesto a dormir para que no interfiriera con la creatividad.
Te formé de un hueso.
Elegí el hueso que protege la vida del hombre.
Elegí la costilla, que protege su corazón e interior y lo yergue y apoya, como tú debes hacer.
Te formé de este hueso.
Te moldeé.
Te formé bella y perfectamente.
Tus características son como las de la costilla, fuerte pero delicada y frágil.
Provees protección para el órgano más delicado para el hombre, el corazón.
Su corazón es el centro de su ser, su interior contiene el aliento de vida.
La caja formada por la costilla se quebrará antes de permitir que se dañe el corazón.
Sostén al hombre como la caja de costillas al cuerpo.
No vienes de sus pies, para estar por debajo de él, no fuiste tomada de su cabeza, para estar por encima de él. Fuiste tomada de su costado, para estar a su lado y ser mantenida muy cerca de él.
Eres mi ángel perfecto.
Eres mi pequeña niña preciosa.
Has crecido para ser una espléndida mujer de excelencia, y mis ojos se llenan cuando veo las virtudes de tu corazón.
Tus ojos, no los cambies. Tus labios qué adorables cuando dicen una plegaria.
He acariciado tu cara en tu sueño más profundo; he mantenido tu corazón cerca del mío.
Adán caminó conmigo en el frío día y aún estaba solitario. Él no pudo verme o tocarme, solo pudo sentirme.
Así que todo lo que quise que Adán compartiera y experimentara conmigo, lo pues en ti.
Mi bendición, mi fortaleza, mi pureza, mi amor, mi protección y apoyo.
Eres especial porque como él, tú también eres una extensión de Mí.
El hombre representa mi imagen, la mujer mis emociones.
Juntos, ustedes representan la totalidad de Dios.
Así que, Hombre: trata bien a la mujer.
Ámala, respétala, ella es frágil.
Al herirla me hieres a Mí.
Lo que le haces a ella me lo haces a Mí.
Al quebrarla solo dañas tu propio corazón, el corazón de tu padre.
Mujer, apoya al hombre.
Muéstrale el poder de la emoción, que te he dado.
En suave quietud muéstrale tu fortaleza.
En el amor, muéstrale que eres la costilla que protege su interior.
Atentamente:
Dios.

LA SOPA DE PIEDRA.

13 diciembre, 2011

Hubo una vez hace mucho tiempo, un país que acababa de pasar por un terremoto muy fuerte. Como es sabido después de los terremotos y las guerras, quedan los rencores, las envidias, muchos problemas, muertos y mucha hambre. La gente no puede segar, no hay harina ni pan.
Cuando en este país pasó el terremoto y estaba destrozado, llegó a una de sus regiones un damnificado agotado, harapiento y muerto de hambre. Hambriento llegó a una casa, llamó a la puerta y le dijo a la dueña:
-Señora, ¿no tiene usted un pedazo de pan para alguien que lo perdió todo y está muerto de hambre?
La mujer lo miró de arriba abajo y le respondió:
-¿Pero está loco? ¿No sabe que no hay pan, que no tenemos nada? ¿Cómo se atreve?
Con indiferencia lo despachó de su casa.
El pobre damnificado prueba en una y otra casa, haciendo la misma petición y recibiendo a cambio peor respuesta.
El damnificado ya casi desfallecido, no se dio por vencido, cruzó esta región y en sus afueras encontró unos jóvenes y les dijo:
– ¿Muchachos, nunca han probado la sopa de piedras que hago?
Se burlaron de él tratándolo de loco. Había unos niños que se acercaron y le ofrecieron su ayuda. Él les dijo:
-Necesito una olla muy grande, un puñado de piedras, agua u leña para hacer fuego.
Los niños lo trajeron, encendieron el fuego, pusieron la olla con agua y piedras hasta que hirvió.
-¿Podemos probar la sopa?, preguntaron los niños ansiosos.
-Calma, calma…
El damnificado la probó y dijo:
-¡Qué buena!, pero le falta un poco de sal.
Un niño fue a traerla y la consiguió. Volvió a probarla y dijo:
-Qué rica, pero le falta un poco de tomate.
Otro niño lo consiguió.
En un momento los niños trajeron otras cosas en pequeñas cantidades: papas, lechugas, arroz y hasta un pedazo de pollo.
La olla se llenó, el damnificado la probó y dijo:
-Vayan, avisen a pueblo que vengan a comer, hay para todos. Que traigan platos y cucharas.
Repartió la sopa, alcanzó para todos, avergonzados reconocieron que si bien no tenían pan, juntos tenían comida para todos.
Después de aquel día, gracias al damnificado hambriento, aprendieron a compartir lo que tenían con generosidad.

LA VISITA DE JESÚS.

9 diciembre, 2011

Ruth miró en su buzón del correo, pero sólo había una carta. La tomó y la miró antes de abrirla, pero luego la miró con más cuidado. No había sellos ni marcas del correo, solamente su nombre y dirección. Leyó la carta:
“Querida Ruth:
Estaré en tu vecindario el sábado por la tarde y pasaré a visitarte.
Con amor, Jesús”.
Sus manos temblaban cuando puso la carta sobre la mesa.
“¿Por qué querrá venir a visitarme el Señor? No soy nadie en especial, no tengo nada que ofrecerle…”
Pensando en eso, Ruth recordó el vacío reinante en los estantes de su cocina.
“¡Ay, no! ¡No tengo nada para ofrecerle! Tendré que ir al mercado y conseguir algo para la cena”.
Buscó la cartera y vació el contenido sobre la mesa: cinco pesos y cuarenta centavos.
“Bueno, compraré algo de pan y alguna otra cosa, al menos”.
Se echó el abrigo encima y se apresuró a salir.
Una pieza de pan francés, medio kilo de pollo y un cartón de leche… y Ruth se quedó con solamente doce centavos que le deberían durar hasta el lunes.
Aún así se sintió bien camino a casa, con sus humildes ingredientes bajo el brazo.
“Oiga señora… ¿nos puede ayudar señora?”
Ruth estaba tan absorta pensando en la cena que no vio las dos figuras que estaban de pie en el pasillo. Un hombre y una mujer, los dos vestidos con poco más que harapos.
“Mire, señora, no tengo empleo, usted sabe, y mi mujer y yo hemos estado viviendo allá afuera en la calle y, bueno, está haciendo frío y nos está dando hambre, y bueno, si usted no puede ayudar, señora, estaríamos muy agradecidos…”
Ruth los miró con más cuidado. Estaban sucios y tenían mal olor y, francamente, ella estaba segura de que ellos podrían obtener algún empleo si realmente quisieran.
“Señor, quisiera ayudar, pero yo misma soy una mujer pobre. Todo lo que tengo es un poco de pollo y pan, pero tengo un huésped importante esta noche y planeaba servirle eso a él”.
“Si, bueno… si señora, entiendo. Gracias de todos modos”.
El hombre puso su brazo alrededor de los hombros de la mujer y se dirigieron a la salida.
A medida que los veía saliendo, Ruth sintió que su corazón latía con fuerza.
“¡Señor, espere!”
La pareja se detuvo y volteó a medida que Ruth corría hacia ellos y los alcanzaba en la calle.
“Mire, ¿por qué no toma esta comida? Algo se me ocurrirá para servir a mi invitado…”, y extendiendo la mano con la bolsa de las compras.
“¡Gracias, señora, muchas gracias!”
“¡Si, gracias!” dijo la mujer, y Ruth pudo notar que estaba temblando de frío.
“¿Sabe? Tengo otro abrigo en casa. Tome este”, Ruth desabotonó su abrigo y lo deslizó sobre los hombros de la mujer.
“¡Gracias, señora, muchas gracias!”
Y sonriendo, volteó y regresó camino a casa… sin su abrigo y sin nada que servirle a su invitado.
Ruth estaba tiritando cuando llegó a la entrada. Ahora no tenía nada para ofrecerle al Señor.
Buscó rápidamente la llave en la cartera. Mientras lo hacía notó que había otra carta en el buzón.
“Qué raro, el cartero no viene dos veces en un día”. Tomó el sobre y lo abrió:
“Querida Ruth:
Qué bueno fue volverte a ver. Gracias por la deliciosa cena, y gracias por el hermoso abrigo.
Con amor, Jesús.
El aire estaba frío, pero aún sin su abrigo, Ruth no lo notó.

LA PARÁBOLA DEL ÁGUILA.

9 diciembre, 2011

Era una vez un hombre que, mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho. Se lo llevó a su casa y lo puso en el corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a comportarse como éstos. Un día, un naturalista que pasaba por allí le preguntó al propietario por qué razón un águila, el rey de todas las aves y los pájaros, tenía que permanecer encerrada en el corral con los pollos.
– Como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser como un pollo, nunca ha aprendido a volar –replicó el propietario-. Se comporta como los pollos y, por tanto, ya no es un águila.
– Sin embargo –resistió el naturalista- tiene corazón de águila y, con toda seguridad, se le puede enseñar a volar.
Después de discutir un poco más, los dos hombres convinieron en averiguar si era posible que el águila volara. El naturalista la tomó en brazos suavemente y le dijo: “Tú perteneces al cielo, no a la tierra. Abre las alas y vuela”.
El águila, sin embargo, estaba confusa; no sabía qué era y, al ver a los pollos comiendo, saltó y se reunió con ellos de nuevo.
Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó al águila al tejado de la casa y le animó diciendo: “Eres un águila. Abre las alas y vuela”. Pero el águila tenía miedo de su “yo” y del mundo desconocido y saltó una vez más en busca de la comida de los pollos.
El naturalista se levantó temprano el tercer día, sacó al águila del corral y la llevó a la montaña. Una vez allí, alzó al rey de las aves y le animó diciendo: “Eres un águila y perteneces tanto al cielo como a la tierra. Ahora, abre las alas y vuela”.
El águila miró alrededor, hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Pero siguió sin volar. Entonces el naturalista la levantó directamente hacia el sol; el águila empezó a temblar, a abrir lentamente las alas y, finalmente, con un grito triunfante, coló alejándose en el cielo.
Es posible que el águila recuerde todavía a los pollos con nostalgia; hasta es posible que, de vez en cuando, vuelva a visitar el corral. Que nadie sepa, el águila nunca ha vuelto a vivir vida de pollo. Siempre fue un águila, pese a que fue mantenida como un pollo.
Después de leer esto, la pregunta es, ¿y nosotros, estamos viviendo como pollos o como águilas? ¿Estamos desarrollando todas nuestras posibilidades o nos estamos conformando con bastante menos de lo que podemos ser?

JAMES AGGREY

LA PERSISTENCIA.

5 diciembre, 2011

Siempre persiste y nunca cejes,
Aunque la lucha se torne
Cruenta, aunque tu fuerza
Comience a flaquear.
Siempre persiste, mantén tus
Ideales, no pierdas de vista
Tu Santo Grial, porque sin duda,
Si sigues luchando,
Aquello que anhelas
Habrás de lograr
Y al fin la victoria
Podrás saborear.

LUIS CASTANEDA

TÚ ERES EL SER MÁS IMPORTANTE DEL UNIVERSO.

4 diciembre, 2011

Aprende a quererte,
Pues ese cariño
Que sientas por ti
Será el combustible
Que mueva tu vida
Por el camino
Que te haga feliz.
Si tú no te amas
No podrás respetarte,
Serás marioneta,
Juguete de todos,
Deshecho de Dios.
Cuando te quieres
Buscarás siempre
Para ti lo mejor,
Cuidarás tu persona
En todos los sentidos,
Lograrás el respeto
De todos aquellos
A quienes otorgues
Un sitio selecto
En tu corazón.

LUIS CASTANEDA

TE RETO

30 noviembre, 2011

Te reto…
… a soñar, incluso cuando nadie sueña a tu alrededor…
… a creer en tus posibilidades incluso cuando todos te dicen que debes adaptarte…
… a que vivas apasionado con lo que eres y quieres ser…
… a que seas tan grande como lo que eres, capaz de dar y compartir…
… a que sientas que el éxito es seguir… cuando los demás abandonan.

LA ACTITUD MENTAL ES EL MATERIAL DEL QUE ESTÁ FABRICADO TU DESTINO.

21 noviembre, 2011

En todas las cosas
Existe lo bueno,
Si tú lo buscas
Lo vas a encontrar,
Y si no lo haces
Vas a perderte
La oportunidad
De encontrar belleza
Donde parece
Haber fealdad.
Sé positivo
En todo lo que hagas,
Pues el optimista
Logra más,
Porque quien busca
Lo bueno en la vida,
Yo te aseguro
Que lo encontrará.

LUIS CASTANEDA